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Los tiempos cambian y esos cambios son
inexorables. Si bien muchas veces se trata de
modas o costumbres temporales; en otros casos,
son nuevas tendencias que prometen instalarse
definitivamente entre la gente. Las
modificaciones se presentan de manera constante
y para ello sobra con volver a nuestra infancia
y comprobar qué tan distintos fueron aquellos
primeros años a este presente.
Puntualmente cuando de festejar un cumpleaños se
trata quedan muy lejos esos recuerdos de fiestas
infantiles hechas en casa, con improvisados
escenarios y animaciones adaptadas para la
ocasión; pero hoy se divierten de otra manera y
los cumpleaños “modernos” parecen más divertidos
que los de antaño. En ese sentido, mucho
contribuyeron los salones de fiestas infantiles,
que lograron imponer un cambio de hábitat, una
nueva opción para los pequeños y un alivio para
las madres que luego del festejo de su hijo no
deben preocuparse en ordenar y limpiar la casa
hasta la madrugada.
Los
chicos de hoy
Esta generación tiene un menú mucho más amplio
para festejar los cumples. Esta diferencia
generacional se aprecia no sólo en los juegos,
sino en los lugares que los papás eligen para
las celebraciones.
Los chicos de ahora se divierten de muchas
maneras diferentes y no dan lugar al
aburrimiento. Los cumpleaños son más
entretenidos y el éxito de la fiesta ya no
depende de la calidad de las papas fritas o de
la música que tuviera el dueño de casa en su
radiograbador. Hoy, el éxito de una fiestita
está casi garantizado con una buena elección del
salón donde hará el festejo.
Los salones infantiles marcaron, desde unos años
a la fecha, un antes y un después para los
"cumples". Allí los pequeños se divierten hasta
más no poder, los padres descansan de ellos por
algunas horas con la absoluta tranquilidad de
que quedan en buenas manos.
Las ventajas
La casa permanece ordenada mientras en el lugar
hay un gran desorden. Pero además, terminada la
reunión cada uno se va a su casa y el que
festejó también, sin obligación de quedarse a
ordenar.
Y las madres pueden estar bien tranquilas por la
seguridad de sus hijos. Allí hay áreas
protegidas de servicios médicos y los locales
están todos habilitados por la comuna, por lo
tanto las condiciones de salubridad e higiene se
cumplen. Pero además, los chicos están siempre
entretenidos porque tienen infinidad de
propuestas lúdicas para elegir.
En definitiva, como dice la canción: “Cambia,
todo cambia…”. Sólo es cuestión de adaptarse a
esos cambios y disfrutarlos. O acaso, ¿a qué
padre no le hubiera gustado nacer en este tiempo
y con estas fiestas de cumpleaños?
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