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1. En mi
caso, nació como una
vocación, ya que soy
maestra jardinera.
Además por contar
con un espacio
físico adecuado para
instalar un salón
infantil, todo en
planta baja, sin
escaleras..
2.
Dedicación, tratar
de satisfacer todas
sus necesidades.
Siempre hacer algo
diferente. Ir "aggiornándose".
No quedarse en el
tiempo. Pensar que
cada fiesta es
diferente, y sobre
todo "estar". Eso
que " el ojo del amo
engorda el ganado"
es muy cierto.
3. A La
sobresaturación de
salones. Desde el
año 2000, que
nosotros abrimos, a
la actualidad, han
abierto mas de 20
salones en mi zona
(Villa del Parque).
Me preocupa, también
la falta de ética
comercial, por ej:
instalarse a metros
de un salón ya
establecido.
4. Desde mi
punto de vista, hay
muchos temas a tener
en cuenta: Saber si
cuenta con
habilitación del
Gobierno de la
Ciudad.
Si el salón es
seguro, si están los
caños del laberinto,
debidamente
protegidos; si hay
escaleras, a las que
los chicos puedan
tener acceso.
Si cuenta con
Servicio de
Emergencias médicas.
Si el personal que
está con los niños
es idóneo.
Si los productos
alimenticios y
bebidas son de
primeras marcas.
Si la animación es
para la edad del
chico, si la misma
le resulta
entretenida y
divertida para él y
sus amiguitos. etc.
5. Como dije
anteriormente, hay
una saturación del
mercado (como
ocurrió en otra
época con los video
club y con los
parripollos.
Yo me pregunto:
cuántos de esos
negocios han
perdurado?
Lamentablemente y no
quiero pecar de
pesimista, vamos por
el mismo camino.
Perduraran los que
puedan soportar los
gastos (que son
muchos) y brindar la
mayor calidad en el
servicio.
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